Abuso y dependencia del alcohol, alcoholismo

April 22, 2006

Estrés aumenta riesgo o vulnerabilidad de alcoholismo

Diversos estudios socioculturales muestran una relación entre el estrés y el aumento del riesgo de desarrollar dependencia del alcohol. En las familias con antecedentes de alcoholismo se presenta una disfunción en la respuesta frente al estrés que aumenta las probabilidades de abuso y dependencia del alcohol.

La noticia original está en inglés en el sitio News Medical.net.

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Noticias y enlaces sobre alcoholismo

Con este post, aún sin ningún enlace, iniciaré una nueva sección en mi blog donde colocaré links y referencias a noticias relacionadas con la temática del alcoholismo y el abuso del alcohol. Recibo mucha información vía Alertas de Google y como no tengo tiempo de comentarla, se termina por quedar archivada en mi correo electrónico. Así que en adelante buscaré compartir esta información. A partir de este sábado 22 de abril.

April 17, 2006

Cerveza, tabaquismo y cáncer de pulmón

Según un estudio reciente el consumo de cerveza junto con el cigarrillo aumentan el riesgo de un cáncer de pulmón. En Infobae, 17 de abril; El Independiente, 13 de abril; Territorio Digital, 16 de abril. El asunto puede ser resultado de las costumbres o estilo de vida de los consumidores de cerveza.

Vía Noticias de Google.  

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Mortalidad por alcoholismo y tabaquismo: casos célebres

En la Wikipedia en inglés puede encontrarse una lista de personalidades muertas por alcoholismo: List of deaths through alcohol.

Sin embargo, resulta muy curioso que la lista de fallecidos por tabaquismo es mayor: List of tobacco-related deaths.

No se trata, por supuesto de una tasa estadística, pero es un dato que llama mucho la atención. En algún momento buscaré algún indicador estadístico sobre ambas causas de mortalidad, sin embargo en el caso del alcohol no es tan fácil encontrar una relación directa, además que con frecuencia del abuso del alcohol está relacionado con el uso adictivo del tabaco.  

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April 9, 2006

Alcoholismo y diagnóstico dual 1.0

Categorías: Diagnóstico dual

El lío del llamado "alcoholismo", o síndrome de dependencia del alcohol, es el conjunto de trastornos de personalidad que lo acompañan.

El programa de AA busca resolverlo con un conjunto de prácticas basadas en los 12 pasos de recuperación personal. Sin embargo, el cambio siempre será una cuestión difícil de medir.

Esto porque el alcoholismo es acompañado de diversos trastornos de personalidad. En el ámbito de los especialistas en el tratamiento de adicciones lo más común, en la actualidad, es utilizar el concepto de diagnóstico dual o comorbilidad, para referirse a los distintos trastornos de personalidad que suelen acompañar a la adicción al alcohol o a otras sustancias psicotrópicas.

Alguna información sobre este particular puede encontrarse en los siguientes artículos que seleccionamos de una búsqueda en Internet:

  • En el artículo "Trastornos relacionados con sustancias y comorbilidad" (Dr. Gaspar Cervera Martínez) se precisa en la introducción lo siguiente: "Debido a los múltiples determinantes del inicio y evolución de los trastornos relacionados con sustancias, es comprensible que las tipologías unidimensionales fracasen a la hora de explicar la heterogeneidad de esta población".
  • Del artículo "La comorbilidad entre el alcoholismo y el trastorno bipolar" (Luis Enrique Mangas Martín, psicólogo clínico) puede destacarse lo siguiente sobre el diagnóstico dual: "Es frecuente observar como el trastorno por consumo de sustancias cursa a menudo con síntomas depresivos, presencia de algunos cuadros patológicos de ansiedad, esquizofrenia y variantes, y trastornos de la personalidad, sobretodo de tipo antisocial". Además, los mismos trastornos de personalidad pueden tener una connotación de adicción: "…la depresión podría considerarse una manera de adicción en la cual el paciente, por una actitud negativa hacia la vida, ve como su voluntad queda sumida a su propio trastorno y a su propio estado. Lo mismo se podría decir de la hipocondría y de los trastornos de ansiedad y fobias en general, o por ejemplo, del trastorno obsesivo-compulsivo. En estos casos la cuestión sería determinar qué beneficios puede extraer de su problema el paciente, al igual que sucede en la drogadicción, donde el consumo puede suministrar cierto modo de placer, o de si consigue mantener cierto nivel de equilibrio en su vida, aunque sea a expensas de un perjuicio emocional y psicológico (y por tanto, dicho equilibrio debería establecerse como falso)."
  • Información en inglés puede encontrarse en este sitio, en el documento (formato pdf) "Alcoholism and Psychiatric Disorders: Diagnostic Challenges" y en about.com

En el tratamiento del alcoholismo u otras adicciones, la situación se complica si se considera que una persona con problemas de dependencia lo más probable es que afronte problemas económicos para pagar servicios profesionales. Además, en los países subdesarrollados los servicios públicos de atención de las adicciones en general son muy limitados o inexistentes, los seguros sociales estatales están saturados o tienen una cobertura muy baja, además que se ocupan muy poco de esta temática. El tratamiento de alcohólicos y adictos con frecuencia queda en manos de organismos privados voluntarios. Sin embargo, esto no niega para el que quiere y tiene buena voluntad lograr una serie de cambios constructivos en su vida.

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Arte y alcohol 0.1

Categorías: Arte y alcohol

Caravaggio. Autorretrato como Baco enfermo 1593-1594

 Caravaggio- Sick Bacchus

James Ensor. Los borrachos 1986.

 Ensor - Los Borrachos

April 3, 2006

Los siete pecados capitales y los llamados “defectos de carácter”

En el libro de los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos existe un planteamiento que relaciona los "defectos de carácter" con los "siete pecados capitales".

La verdad, nunca he creído mucho en ese planteamiento. Me parece que los defectos apuntan a los trastornos de personalidad o del estado de ánimo que pueden afectar de una u otra manera a LOS ALCOHOLICOS. Y reitero los alcohólicos porque me parece que no se debe generalizar. En los grupos a veces algunos miembros o personas que se creen líderes generalizan mucho sobre "el alcohólico".

Personalmente nunca he estado de acuerdo con esta tendencia a generalizar sobre "el alcohólico".

Ni creo que exista ningún ente llamado "el alcohólico" o "la alcohólica".

Lo que existen o existimos somos personas que hemos tenido problemas distintos de dependencia del alcohol y que experimentamos, una vez que no se bebe, con excepciones y diferencias, algunas molestias (depresión, ansiedad, miedos, fobias etc.). Parece que en la actualidad los 7 pecados capitales no gozan de muy buena salud. Más bien algunos, como la avaricia, son cultivados por el sistema económico capitalista o de mercado.

Al respecto copio y pego una reseña de un libro (Los Siete Pecados Capitales, Savater*) publicada en el suplemento Babelia de El País:

Nuevos viejos pecados JOSÉ LUIS PARDO BABELIA - 01-04-2006 Si algo puede darnos una idea acerca de la decadencia de la civilización cristiana es la penosa condición de caducidad en la que se hallan los que en otro tiempo fueron considerados nada menos que "los siete pecados capitales". Prueba de ello es que, en este libro, el diablo, convocado a defenderlos, acaba casi siempre convencido por el filósofo de que le conviene más practicar las virtudes que se les oponen. Definitivamente, vivimos en un mundo en el que la probidad se ha vuelto sospechosa y en muchos casos vergonzosa (como si se hubiera invertido el adagio de Mandeville y ahora las virtudes fueran privadas y los vicios públicos); quizá porque, como decía Georges Bataille, lo sagrado puede difícilmente sobrevivir en un orden del cual ha desaparecido el sentido de la transgresión. Antes de dar con uno solo a quien poder acusar de soberbio o de envidioso, encontraremos a mil y un hombres poderosos que aseguran ejercer sus privilegios como un sacrificio personal y una forma sofisticada de altruismo, o a una masa que se siente orgullosamente autosatisfecha y aparta de sí toda tentación de emulación o admiración. Y, si se trata de la gula, ¿no diríamos más bien que el siglo XXI ha inventado el pecado contrario, ejemplificado a las mil maravillas por la anorexia, el del horror ante la comida como portadora de un riesgo espiritual exteriorizado por el estigma del sobrepeso? Por razones similares, nos resultaría difícil execrar la avaricia en un sistema presidido por el principio del derroche consumista y el despilfarro institucionalizado. Y es esta misma institucionalización de la diversión la que convierte en una misión imposible detectar verdaderos casos de pereza o de lujuria, invadidos como estamos por ese puritanismo difuso que ha convertido la adicción a la laboralina en un vicio que incluso llega a transformar las maneras del sexo en competiciones deportivas, ejercicios gimnásticos u obligaciones sociales. Y en cuanto a la ira, de la que en otro tiempo participó hasta el mismísimo Dios, ha quedado en nuestros días completamente desplazada por la tendencia universal al victimismo y por la cultura de la queja ante las ofensas recibidas, que funciona como una inversión políticamente rentabilísima de capital moral que nos permite aparecer ante los demás completamente "cargados de razón". Así que conviene echar una ojeada a esta exhumación que nos propone Fernando Savater, primero para recuperar la sensatez acerca del significado de aquellos pecados y sacarlos del corsé taxidérmico en el que a menudo los encerraba el catecismo o, al menos, cierta manera generalizada de leerlo que nosotros hemos prolongado en una lectura igualmente superficial de los secularizados códigos de conducta contemporáneos; para comprender, por ejemplo, que el problema no radica en comer mucho o en trabajar poco, sino en que otros tengan que ayunar o que trabajar por nosotros; que no es lo malo fornicar o acaparar, sino dañar a los demás o privarles de aquello a lo que tienen derecho; y que lo grave no es sentirse superior, inferior o colérico ante el prójimo, sino actuar de tal forma que justifiquemos el sufrimiento ajeno por el goce propio. Por este camino es posible que, en segundo y principal lugar, veamos actualizarse el vigor aparentemente trasnochado de estas deficiencias éticas y seamos capaces de darnos cuenta de que no hay peor soberbia que la falsa humildad o de que el fanatismo dietético es una fase superior de la gula. Notaremos, igualmente, que el despilfarro social es la máscara que en nuestros días reviste a la avaricia y que la verdadera ira es la de quienes se pasan el día inflando las afrentas sufridas, que los más perezosos, lujuriosos y envidiosos de entre nosotros son aquellos que nunca dejan de trabajar y que han hecho del placer un cálculo de beneficios que les impide apreciar nada distinto de su propia cuenta de resultados. Y si de este modo no conseguimos rehabilitar la virtud, cuando menos habremos logrado exculparla de los recelos que a menudo la infaman y, sobre todo, entender que, aunque es muy fácil alabar la bondad y condenar el vicio, lo verdaderamente difícil y relevante, hoy como siempre, es distinguir al uno de la otra en un terreno en el que frecuentemente van disfrazados con el traje de su oponente. (Publicado en Babelia, El País)

El libro también está a la venta en Amazon.

Technorati Tags: alcoholismo, rehabilitación, pecados capitales, trastornos de personalidad, trastornos del estado de ánimo

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