Por qué AA no es una religión o secta, parte I
Bill Wilson, co-fundador de Alcohólicos Anónimos (AA), escribió lo siguiente a raíz de una publicación en una revista que sostenía que AA era una secta:
"Como Sociedad, nunca debemos volvernos tan vanidosos como para pretender que hayamos sido autores e inventores de una nueva religión (…) Además, seria fruto del falso orgullo creer que Alcohólicos Anónimos sea una panacea, o incluso el único remedio para el alcoholismo".
El artículo está publicado en el libro "El Lenguaje del Corazón", donde se compilan diversos escritos y cartas de Bill Wilson publicados en el Gravepine, revista no oficial de AA. Una versión en línea no oficial puede consultarse en este enlace.
Bill Wilson
Nuestros críticos pueden ser nuestros benefactores - Abril de 1963Cuando una revista publicó una crítica de ciertos aspectos de AA, poniendo en duda las relaciones de AA con la medicina, la religión y el mundo en general, la redacción del Grapevine fue a consultar con Bill. El les sugirió que volvieran a leer las siguientes secciones
pertinentes de AA Llega a su Mayoría de Edad y Doce Conceptos Para el Servicio Mundial.
Como Sociedad, nunca debemos volvernos tan vanidosos como para pretender que hayamos sido autores e inventores de una nueva religión. Recordaremos con humildad que cada uno de los principios de AA, cada uno de ellos, lo hemos apropiado de fuentes antiguas. Tendremos presente que somos legos, y que estamos siempre bien dispuestos a cooperar con todas las personas de buena voluntad, sea cual sea su religión o nacionalidad.
Hablando en nombre del Dr. Bob y mío, quisiera decirles que nunca hemos tenido la menor intención de establecer una nueva secta religiosa. El Dr. Bob tenía ciertas convicciones religiosas y yo tengo las mías. Este es, por supuesto, el privilegio personal de todo miembro de AA [Le faltó agregar el privilegio de no tener ninguna "convicción" religiosa]
Pero no podría haber nada más nefasto para el futuro de AA que el intentar incorporar nuestras ideas teológicas personales en las enseñanzas, las costumbres o las tradiciones de nuestra Comunidad. Me siento totalmente convencido de que el Dr. Bob, si estuviera todavía con nosotros, compartiría la opinión de que seria imposible insistir demasiado en este punto.
Además, seria fruto del falso orgullo creer que Alcohólicos Anónimos sea una panacea, o incluso el único remedio para el alcoholismo. No debemos olvidar la deuda que tenemos con la gente de la medicina. En este respecto, tenemos que ser amistosos y, sobre todo, receptivos a todos los descubrimientos de la medicina y de la siquiatría que prometan ofrecer alivio a los enfermos. Siempre debemos dar prueba de amistad para con todos los que trabajan en los campos de investigación, rehabilitación y educación sobre el alcoholismo. Sin respaldar a nadie en particular, debemos estar siempre dispuestos a cooperar con todos en la medida que podamos. Tengamos siempre en mente que los expertos en religión son los clérigos; que a los médicos les corresponde ejercer la medicina; y que nosotros, los alcohólicos, somos sus ayudantes.
Hay aquellos que predicen que Alcohólicos Anónimos puede llegar a ser la nueva vanguardia de un despertar espiritual en todas partes del mundo. Al decir cosas así, nuestros amigos son generosos y sinceros. Pero nosotros los AA debemos reconocer que tales tributos y profecías pueden convertirse en una bebida embriagadora para la mayoría de nosotros - es decir, si llegáramos a creer que esto es el verdadero objetivo de AA y empezáramos a comportarnos como si lo fuera. Por lo tanto, nuestra Sociedad se aferrará prudentemente a su único propósito: llevar el mensaje al alcohólico que aún sufre. Resistámonos a la presunción de creer que, ya que Dios nos ha hecho posible hacer bien en un solo campo, estamos llamados a ser un conducto de la gracia salvadora para todos.
Por otro lado, no debemos convertirnos nunca en una sociedad cerrada; nunca debemos privar al mundo de nuestra experiencia, sea cual sea el valor que tenga. Nuestros miembros no deben vacilar en hacer sus aportaciones individuales a todos los diversos campos del esfuerzo humano. Que lleven la experiencia y el espíritu de AA a todas estas esferas de actividad, para hacer todo el bien que puedan. Porque no sólo nos ha salvado Dios del alcoholismo, sino que también el mundo nos ha acogido nuevamente como ciudadanos. No obstante, ya que creemos en las paradojas, debemos darnos cuenta de que cuanto más se ocupe de sus propios asuntos la Sociedad de Alcohólicos Anónimos, sin meterse en cuestiones ajenas, tanto mayor será nuestra influencia, menor será la oposición que encontremos, y más disfrutaremos de la confianza y del respeto del mundo a nuestro alrededor.
Supongamos ahora que AA se vea expuesta a un duro ataque público o fuertemente ridiculizada; y supongamos que en este caso, las críticas tienen poca o ninguna justificación.
Casi sin excepción podría decirse que la mejor defensa seria no hacer defensa alguna; es decir, mantener un total silencio a nivel público. La gente irrazonable se siente más estimulada con la oposición. Si mantenemos nuestro buen humor y no les hacemos caso, es muy probable que los ataques cesen muy pronto. Si persisten y se ve claramente que se originan en información errónea, puede que sea aconsejable tratar de comunicarnos con ellos de manera cordial e informativa; y de tal manera que ellos no puedan valerse de nuestra comunicación como una nueva arma para atacarnos. Rara vez es necesario que nuestra Conferencia emita oficialmente tales comunicaciones. Muchas veces podemos utilizar los buenos oficios de nuestros amigos. Los mensajes que transmitimos a los que nos atacan nunca deben poner en duda sus motivos; deben limitarse a facilitarles información. Además, estas comunicaciones deben ser privadas. Si se hacen públicas, pueden convertirse en nuevos pretextos para la controversia. Pero si en cierta ocasión, la crítica que se hace de AA es parcial o totalmente justificada, puede que lo apropiado sea reconocerlo privadamente a los críticos y agradecérselo…
En los años venideros sin duda cometeremos errores. La experiencia nos ha enseñado que no debemos temer a hacerlo, siempre que sigamos estando bien dispuestos a confesar nuestros defectos y corregirlos prontamente. Nuestro desarrollo como individuos ha dependido de este sano proceso de pruebas y tanteos. Así también será para nuestra Comunidad. Tengamos siempre presente que cualquier sociedad de hombres y mujeres que no puede corregir libremente sus defectos, está condenada a caer en decadencia o a derrumbarse. Este es el precio que tiene que pagar todo aquel que se niega a continuar desarrollándose. Así como cada miembro individual de AA tiene que seguir haciendo su inventario moral y hacer lo que le corresponda para mejorarse, así también tiene que hacerlo nuestra Sociedad entera si hemos de sobrevivir y esperamos servir bien y eficazmente".
Negritas y comentario entre corchetes agregado por el autor de este blog.
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