Alcoholismo y diagnóstico dual 1.0
El lío del llamado "alcoholismo", o síndrome de dependencia del alcohol, es el conjunto de trastornos de personalidad que lo acompañan.
El programa de AA busca resolverlo con un conjunto de prácticas basadas en los 12 pasos de recuperación personal. Sin embargo, el cambio siempre será una cuestión difícil de medir.
Esto porque el alcoholismo es acompañado de diversos trastornos de personalidad. En el ámbito de los especialistas en el tratamiento de adicciones lo más común, en la actualidad, es utilizar el concepto de diagnóstico dual o comorbilidad, para referirse a los distintos trastornos de personalidad que suelen acompañar a la adicción al alcohol o a otras sustancias psicotrópicas.
Alguna información sobre este particular puede encontrarse en los siguientes artículos que seleccionamos de una búsqueda en Internet:
- En el artículo "Trastornos relacionados con sustancias y comorbilidad" (Dr. Gaspar Cervera Martínez) se precisa en la introducción lo siguiente: "Debido a los múltiples determinantes del inicio y evolución de los trastornos relacionados con sustancias, es comprensible que las tipologías unidimensionales fracasen a la hora de explicar la heterogeneidad de esta población".
- Del artículo "La comorbilidad entre el alcoholismo y el trastorno bipolar" (Luis Enrique Mangas Martín, psicólogo clínico) puede destacarse lo siguiente sobre el diagnóstico dual: "Es frecuente observar como el trastorno por consumo de sustancias cursa a menudo con síntomas depresivos, presencia de algunos cuadros patológicos de ansiedad, esquizofrenia y variantes, y trastornos de la personalidad, sobretodo de tipo antisocial". Además, los mismos trastornos de personalidad pueden tener una connotación de adicción: "…la depresión podría considerarse una manera de adicción en la cual el paciente, por una actitud negativa hacia la vida, ve como su voluntad queda sumida a su propio trastorno y a su propio estado. Lo mismo se podría decir de la hipocondría y de los trastornos de ansiedad y fobias en general, o por ejemplo, del trastorno obsesivo-compulsivo. En estos casos la cuestión sería determinar qué beneficios puede extraer de su problema el paciente, al igual que sucede en la drogadicción, donde el consumo puede suministrar cierto modo de placer, o de si consigue mantener cierto nivel de equilibrio en su vida, aunque sea a expensas de un perjuicio emocional y psicológico (y por tanto, dicho equilibrio debería establecerse como falso)."
- Información en inglés puede encontrarse en este sitio, en el documento (formato pdf) "Alcoholism and Psychiatric Disorders: Diagnostic Challenges" y en about.com
En el tratamiento del alcoholismo u otras adicciones, la situación se complica si se considera que una persona con problemas de dependencia lo más probable es que afronte problemas económicos para pagar servicios profesionales. Además, en los países subdesarrollados los servicios públicos de atención de las adicciones en general son muy limitados o inexistentes, los seguros sociales estatales están saturados o tienen una cobertura muy baja, además que se ocupan muy poco de esta temática. El tratamiento de alcohólicos y adictos con frecuencia queda en manos de organismos privados voluntarios. Sin embargo, esto no niega para el que quiere y tiene buena voluntad lograr una serie de cambios constructivos en su vida.
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